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Entendiendo y Viviendo la liturgia: Amén

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Es una palabra hebrea, que no solo se puede traducir por “así sea”. Es respuesta en presente, ratificación de lo que es verdadero y fiel; de esperanza, de acción de gracias, de confianza, de empeño. Debe ser cantado o pronunciado con fuerza, no lánguidamente.

– Al final de las oraciones, es adhesión.
– Después del Gloria y del Credo, es acto de fe.
– Al final de la Plegaria Eucarística, es aclamación gozosa a Cristo.
– En la mostración del cuerpo de Cristo, antes de comulgar, es reconocimiento de su presencia real.
– En la bendición final, es certeza en que Dios bendice.

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