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La intención de las misas del pasado Domingo, al clausurar el Año de la Misericordia en la Arquidiócesis de Monterrey, es la gratitud y el reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia y encomendemos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos al Señorío de Cristo, esperando que difunda su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia todavía por construir.

Autor: admin

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