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Entendiendo y viviendo la liturgia: El beso del altar y del libro de los Evangelios

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EL BESO DEL ALTAR Y DEL LIBRO DE LOS EVANGELIOS
Uno de los gestos más aceptados y que, por tanto, se está utilizando con naturalidad en la sociedad actual, es el beso.
También en la liturgia se besan las personas y los objetos sagrados. A aquéllas, como gesto de lo que quieren comunicar eficazmente. Respecto al beso de los objetos, sólo es el altar y el libro de los Evangelios los que más reciben este aprecio, como símbolo de veneración, según explica la IGMR 232.
El beso al altar es antiquísimo y se remonta al s. IV. Con este gesto se quiere expresar el aprecio que se tiene a la “mesa del Señor”, sobre la que se va a realizar la Eucaristía.
Se besa el altar dos veces: al comienzo de la celebración, y al finalizarla. El beso del Evangelio lo besa al final quien lo proclama, como un gesto más, insertado en una serie de acciones simbólicas en torno al mismo. Besar el Evangelio es un gesto de fe en la presencia de Cristo, que se nos comunica como Palabra verdadera y que se prolonga, por la asamblea, con la aclamación a la misma Palabra proclamada.

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