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Peregrinación del decanato a la Basílica de Guadalupe

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Por Francisco Salazar

Bajo un intenso sol y llenos de alegría asistimos a la cita a peregrinar y visitar a nuestra linda morenita, nuestra hermosa virgencita, nuestra María de Guadalupe, nuestra santísima madre celestial.

El 11 de octubre, a partir de las 12 horas, nos fuimos congregando y ordenando los grupos de Iglesias que forman parte del decanato de San Juan Bosco: San Juan Bosco, el Rosario, Jesús Nazareno, Santa Lucía, Santísimo Redentor, Santa Cecilia y Reina de La Paz. El punto de reunión fue la calle Río de la Plata en la colonia Roma, en donde sacerdotes y laicos estuvimos conviviendo alegremente, conforme iban llegando el resto de los feligreses.

1pereLos sacerdotes se integraron, saludando a asistentes, accediendo a acomodarse para salir en las fotografías y esperando a iniciar nuestro peregrinar. Vivimos muy gratos momentos junto a los padres Gera y Javier, de San Juan Bosco, entre pláticas, sonrisas y simpáticos sucesos; también nos tocó dar la bienvenida al Coby (pastor alemán, mascota del padre Javier). Cada Iglesia contó con un grupo de matachines, en su mayor parte integrados por bonitas damas bellamente ataviadas.

A la una de la tarde inició la procesión, con las danzas matachines, el rezo del Santo Rosario y muy alegres cantos. A pesar del calor, los rostros denotaron alegría, santidad, anhelo por llegar a festejar a nuestra querida madre celestial. Recuerdo la bellísima imagen de Gera, dirigiendo el Rosario, guiando con cariño a su muy querido ‘rebaño’ y cantando con el corazón ‘Desde el Cielo una hermosa mañana…’, por su parte Javier venía más al frente dirigiéndonos con su gran encanto.

Al llegar a la escalera previa al acceso de la Basílica, fuimos recibidos por nuestros muy queridos sacerdotes, quienes nos saludaron con alegría, nos bendijeron y nos cubrieron con agua bendita, lo que nos permitió refrescarnos un poco y llegar de mejor modo a ver a nuestra virgencita de Guadalupe. Nos fuimos acomodando y la gente siguió llegando, en total acudimos cerca de 2000 hermanos, 2000 almas fervorosas, festejando a nuestra linda morenita.

2pereActo seguido, pudimos presenciar una hermosa Misa concelebrada por los padres que acudieron de las iglesias que conforman nuestro decanto de San Juan Bosco. Nos tocó escuchar y meditar el Evangelio, según san Marcos, capítulo 10, versículos 17 al 30; en el que un hombre pregunta a Jesús qué debe hacer para alcanzar la vida eterna, a lo que Jesús primero le habló de los mandamientos, y él le respondió que eso ya lo tenía cumplido; luego Jesús lo vio con amor y le dijo que vendiera todo lo que tenía, repartiera el dinero a los pobres y lo siguiera. El hombre no hizo lo último pues tenía muchos bienes y prefirió no cumplir con los que Jesús le indicó. Jesús dijo a sus apóstoles, que sería muy difícil para un rico entrar en el reino de los Cielos. El padre explicó que debemos estar desapegados a los bienes materiales, porque debemos tener siempre en un primer sitio el buscar estar bien ante Dios, nuestro Señor. Jesús también señala a sus apóstoles: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras por mí y por el Evangelio, dejará de recibir en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones y en el otro mundo, la vida eterna”. Con ello, podemos confirmar que el buscar estar bien ante Dios, nuestro Señor, es labor que debemos hacer una constante en nuestro caminar cristiano.

El momento que coronó nuestra visita es en el que todos los padres participantes en la Misa nos brindaron la Sagrada Comunión. Fue verdaderamente hermoso el poder participar en la procesión a recibir el Cuerpo de Cristo, al pie de la bella imagen de nuestra virgencita de Guadalupe, escuchar a un gran padre decirme ‘… EL CUERPO DE CRISTO’ y recibirlo en cuerpo, alma y corazón.

A las 3:15 de la tarde, con la bendición final, concluimos alegres y muy bendecidos nuestra fiesta. Fue un ambiente muy bonito, de encuentro familiar, de empatía, de encanto y alegría y en orden lo pudimos disfrutar. Ha sido maravilloso poder caminar juntos con Dios y hacia Dios, teniendo la bendición de nuestra madre celestial y la guía de nuestros sacerdotes del decanato de San Juan Bosco. Que Dios, nuestro Señor los siga guiando amorosamente y los y nos siga colmando de bendiciones.

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